La sexualidad es un aspecto central del ser humano ya que no solo abarca el sexo, sino que también se incluyen las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) a menudo deteriora la función sexual de los pacientes que la padecen. Esto quiere decir, la salud sexual de los mismos. Se entiende la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Todas las enfermedades crónicas pueden provocar alteraciones en la salud sexual, no es un problema exclusivo de la EII.

Algunos estudios indican que la EII afecta a la sexualidad de la siguiente manera.

– En un 50% de los pacientes hay una disminución de la líbido.

– En el 45% les impide continuar con relaciones íntimas.

– El 50% de mujeres y el 33% de hombres señalan un empeoramiento de la actividad sexual.

– Un 75% de mujeres y un 51% de hombres ven cambios en su imagen corporal. Es más frecuente en los pacientes operados (81%) que en los no operados (51%).

– El 67% de pacientes en fase activa de la EII y el 19% en remisión optan por la abstinencia.

A pesar de estos datos, solo un 20% de los médicos (según los pacientes) aborda temas relacionados con la imagen corporal y la sexualidad en la consulta con su pacientes de EII, siendo los propios pacientes los que proactivamente sacan el tema.

Tanto los profesionales de la salud como los pacientes no se sienten cómodos hablando de sexualidad, siendo esta un tema tabú por pertenecer a la ‘vida íntima’ del enfermo, sin embargo, es muy importante hacer un ejercicio de comunicación, rechazando estereotipos relacionados con la sexualidad, ampliando el conocimiento sobre el impacto de la EII en la vida sexual de los pacientes con EII y entrenando estrategias y habilidades de comunicación.

Factores que pueden afectar a la vida sexual de los pacientes con EII

FACTORES FÍSICOS

La presencia activa de la enfermedad, es decir, los brotes, son uno de los factores clave que afectan a la vida sexual. La fatiga, el dolor abdominal o la diarrea son factores comunes que afectan a la salud en general y al deseo y disfrute de la actividad sexual.

En enfermedades como la enfermedad de Crohn o las afectaciones perianales (como fístulas o fisuras), pueden causar dolor.

La imagen corporal también juega un papel importante, ya que los pacientes con EII pueden experimentar alteraciones en su percepción corporal por cicatrices, cambios de peso o los efectos secundarios de los tratamientos. Todo esto genera ansiedad, vergüenza y disminuye la autoestima del paciente.

Una posible solución sería la de rodearse de una buena red de apoyo, practicar el autocuidado y centrarse en las cualidades positivas propias.

FACTORES PSICOLÓGICOS

En los pacientes con EII, la depresión, la ansiedad y la baja autoestima son los factores más comunes que generan un gran impacto en la función sexual.

Entre el 60 y el 80% de los pacientes experimentan episodios de ansiedad y/o depresión durante los brotes, y el 29%-35% en períodos de remisión.

La solución es identificar los pensamientos negativos y sustituirlos por pensamiento positivos que nos ayuden a combatir estos estados de ánimo. En caso de que los síntomas sean graves y prolongados en el tiempo, conviene buscar ayuda profesional de un/a psicólogo/a.

¿Pueden los medicamentos afectar a mi vida sexual?


Sí, los fármacos usados para tratar la EII pueden tener efectos adversos que afecten a la función sexual.

Los corticoides son un buen ejemplo, ya que provocan cambios de humor, aumento de peso y alteraciones estéticas que afectan a la imagen corporal y, por ende, a la sexualidad.

La sulfasalazina (salicilatos o 5-ASA) puede afectar a la fertilidad masculina, pero este efecto es reversible al suspender el medicamento.

También puede producirse disminución de la libido inducida por antidepresivos, betabloqueantes, analgésicos opiáceos, síndrome depresivo y/o ansiedad.

A pesar de esto, la mejora de los síntomas de la EII gracias al tratamiento suele impactar positivamente en la función sexual contrarrestando los anterior.

Las cirugías y ostomías y sus efectos en la vida sexual


A pesar de que una cirugía mejora la salud del paciente, debido a la remisión de los brotes y a la eliminación de complicaciones como los abscesos y fístulas, esta puede alterar la imagen corporal del mismo y, en consecuencia, su autoestima.

La extirpación del recto muy raramente puede afectar a los nervios pélvicos, que podría causar disfunción eréctil en los hombres o problemas de lubricación y dispareunia (dolor en el acto sexual) en las mujeres.

En el caso de una ostomía, los pacientes pueden enfrentarse a dificultades en cuanto a su autoestima y, sobre todo, a la preocupación por fugas de material fecal durante el coito. Para minimizar estas preocupaciones, es recomendable vaciar la bolsa de ostomía antes del encuentro sexual.

La clave en ambos casos, cirugía y ostomía, es la comunicación con el médico y con la pareja, considerando, por ejemplo, el uso de ropa interior especial o fajas para ocultar el estoma si es lo que el paciente necesita.

Puede que te resulte útil ponerte en contacto con otros pacientes que se hayan sometido a procedimientos similares y conocer sus experiencias con la actividad sexual tras la recuperación.

EII, sexualidad y adolescencia

La adolescencia es un fase del ciclo evolutivo de nuestras vidas en la que se desarrolla el autoconcepto y la identidad personal. Suele ser una etapa de fragilidad y alteraciones emocionales que, si va a acompañada del diagnóstico de una EII, puede afectar de manera considerable a la autoestima.

Algunas de las dificultades que pueden encontrar los adolescentes son:

  • problemas para iniciar nuevas amistades, más conscientes de los problemas y consecuencias de la EII,
  • miedo al rechazo o a situaciones comprometidas,
  • cambios en la imagen corporal…

Hablar con personas de confianza (amigos), llevar una muda de ropa y aprender a gestionar las actividades según el nivel de energía de que se disponga cada día, pueden ayudar a mejorar la seguridad en uno mismo y el bienestar.

En definitiva, aunque las alteraciones sexuales asociadas a la EII son comunes, el sexo y las relaciones sexuales son una parte importante de la salud y es posible mantener una vida sexual satisfactoria con EII con un tratamiento adecuado y atendiendo a los efectos psicológicos. La comunicación abierta, tanto con la pareja como con los profesionales médicos, es un factor clave para resolver y abordar los problemas sexuales relacionados con la EII lo antes posible.

Referencias: